Lo que exportas, importa: Atlas de Complejidad Económica de la Economía Tucumana

Msc. Alejandro M. Danon  

(UNT y OEPET, Secretaría de MIPyME y Empleo, Ministerio de Desarrollo Productivo de Tucumán)

Múltiples teorías económicas han surgido para intentar explicar el crecimiento económico, en nuestro caso nos focalizamos en el resurgimiento de una hipótesis que relaciona la estructura productiva, los cambios estructurales y el crecimiento económico -retomando la hipótesis de los economistas del desarrollo clásicos (Rosenstein-Rodan, 1943; Singer, 1950 y Hirschman, 1958), los cuales enfatizaban el proceso de transformación de las economías desde actividad agrícola y extractivas a actividades de manufacturas y servicios-.

Hausmann e Hidalgo (2009) definen un nuevo indicador denominado “Complejidad Económica” asociado al grado de capacidades de una economía para producir bienes modernos, sofisticados y dinámicos. La complejidad económica es una medida del conocimiento en una sociedad que se traduce en los productos (bienes y servicios) que produce. Un país se considera «complejo» si exporta no solo productos altamente complejos (determinados por el Índice de Complejidad del Producto), sino también una gran cantidad de productos diferentes. Cuanto más compleja es la economía de un país, más sólida es su infraestructura, más adaptable es a los cambios del mercado y mayor es su crecimiento económico (Hausmann, Hwang y Rodrik -2005-, Hausmann, Hidalgo et al -2017-).

A través del Atlas de Complejidad Económica del Center for International Development (CID) de la Universidad de Harvard podemos conocer el nivel y evolución nivel del Complejidad Económica de 122 países. Argentina se ubica en el puesto 59° en este ranking mundial, su complejidad media explicada por la baja complejidad de la mayor parte de sus productos vegetales y alimenticios (soja, maíz, trigo, etc.) junto con productos de mayor complejidad del sector de químicos y automotrices. La baja complejidad de la estructura productiva caracteriza a toda la región de América Latina, Argentina se encuentra por debajo Uruguay (46°), Brasil (50°) y Colombia (55°), pero superando economías con un fuerte sesgo exportador primario, como Perú (90°) y Chile (64°).

Argentina se caracteriza por una fuerte heterogeneidad en cuanto al desarrollo económico de sus regiones. El ingreso per cápita de la región NEA y NOA es menor al 50% del promedio nacional (año 2010, Elias et al. 2012); mientras que la Patagonia lo duplica. Este comportamiento se mantuvo desde principio del Siglo XX, sin ninguna señal de convergencia (Alvarez, Bonacina y Danon, 2015; Porto, A. and Elizagaray A., 2011). Incluso las variables asociadas a calidad de vida muestran una convergencia menor a la observada a nivel sub nacional en países desarrollados (Elias et al. 2012). En el Observatorio de Empleo, Producción y Empresas de Tucumán (OEPET), estimamos el nivel de Complejidad Económica para las provincias argentinas para el año 2016, confiados en que parte del problema puede explicarse por la baja complejidad económica de la estructura productiva de esta región.

Tucumán se ubica octava entre las provincias con mayor complejidad económica de Argentina, liderado por CABA, Buenos Aires y Santa Fé. De hecho, supera ampliamente la complejidad económica de todas las provincias de la región NOA y NEA. La alta complejidad económica de Tucumán respecto de las provincias de la región se explica por las exportaciones de los sectores de maquinarias y eléctrico, autopartes y productos químicos[1].

Finalmente, siendo la misión del OEPET el diseño de políticas públicas, y la conclusión de Hausmann, Hwang y Rodrik (2005) acerca de que la clave del crecimiento económico es avanzar en el nivel de complejidad económica, en el proyecto “Cazando Mercados” nos planteamos : ¿Cómo puede Tucumán aumentar sus capacidades productivas y diversificar su economía? ¿Cuáles son los productos con mayor complejidad económica en los cuales Tucumán tiene potencial para insertarse internacionalmente y aún no han sido desarrollados?. Utilizamos el marco metodológico desarrollado por el Atlas de Complejidad Económica (Hausmann, Hidalgo, et al., 2014) para seleccionar productos  potenciales que cumplen con dos requisitos: i) generan un mayor impacto en el crecimiento económico; ii) requieren capacidades productivas cercanas a las ya desarrolladas en esta economía. Los resultados de este proyecto lo dejamos para la próxima presentación.

[1] Estos datos se encuentran disponibles en la página web del OEPET (http://mipyme.gob.ar/oepet/) y en el SEP (http://sep.tucuman.gob.ar/).

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