Evaluación de impacto: Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo

En América Latina, la tasa de desempleo juvenil es excepcionalmente alta. De hecho, dicha tasa triplica a la de los adultos y la informalidad laboral suele alcanzar niveles superiores al 60%.

En Argentina, fueron muchos los intentos de los gobiernos por solucionar este problema implementando diferentes medidas y programas orientados a insertar a los trabajadores en empleos de calidad. El presente estudio tiene por objetivo evaluar el impacto del Programa Jóvenes con más y mejor trabajo en la mejora en la accesibilidad y calidad de inserción en el mercado de trabajo, considerando en particular su contribución a la incorporación de los jóvenes en el empleo asalariado registrado. Se analiza a la cohorte 2012 de la provincia de Tucumán evaluando el impacto en Junio de 2017, obteniendo así resultados a largo plazo, algo que resulta novedoso en este tipo de evaluaciones.

Evaluar la inserción laboral en el trabajo registrado implica restringir el análisis, dejando de lado la posibilidad de obtener un empleo informal. El  acceso a un empleo formal, si bien representa una de las metas más ambiciosas y esperables de una política activa de empleo, constituye sólo uno de los posibles efectos.

  1. Descripción del Programa Jóvenes con más y mejor Trabajo

El Programa Jóvenes con más y mejor trabajo es un instrumento del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación Argentina cuyo objetivo es lograr la inserción laboral de jóvenes desempleados en trabajos de calidad.

El siguiente gráfico muestra la evolución de las tasas de desempleo de los jóvenes y de toda la población para el período 2008-2016. Las mismas se calcularon a partir de la EPH para el aglomerado de San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo. En todo el período la primera se encuentra por encima de la tasa de desempleo total. Incluso, tiene una trayectoria más volátil, lo que muestra lo sensible que es el empleo de los jóvenes a cambios en el ciclo económico.

Gráfico 1 – Tasas de desempleo

Fuente: EPH y Dirección de Estadística de la Provincia de Tucumán.

El programa comenzó en Octubre de 2008, momento en el que había una importante brecha entre la tasa de desempleo juvenil y la total  (13 puntos porcentuales). Incluso, el desempleo joven registraba uno de sus mayores valores (23%). En la actualidad, el programa sigue vigente.

Para participar del plan, los jóvenes deben reunir ciertos requisitos:

  • Tener entre 18 y 24 años
  • No haber terminado los estudios primarios o secundarios
  • Estar desempleado
  • Tener residencia permanente en el país

El joven que se inscribe tiene la posibilidad de realizar distintas actividades: terminar los estudios secundarios en una modalidad acelerada, cursos de introducción al mundo del trabajo, cursos de formación profesional en algún oficio y entrenamientos en alguna empresa.

  1. Datos

Las fuentes de datos utilizadas para la evaluación provienen de registros administrativos de la Subsecretaría de Empleo y de la ANSES. La primera cuenta con información de los beneficiarios ingresantes al programa en 2012 y las actividades que realizaron adentro del mismo hasta diciembre de 2014 (CIT, FP, AET).

A partir de los datos de ANSES, observamos la situación de estos jóvenes en Junio de 2017.

A partir de estos datos, la estrategia consiste en formar dos grupos para compararlos en los distintos momentos de tiempo. Uno de tratamiento, en el cual se incluye a aquellos jóvenes que se inscribieron al plan joven en 2012 (entre 18 y 24 años, desempleados) y tomaron al menos una de las prestaciones que ofrece el programa hasta 2014. El otro grupo, de control, incluye a aquellos jóvenes que también se inscribieron en el  programa en 2012 pero no tomaron ninguna prestación.

En 2012, se inscribieron al programa 7.157 jóvenes. De éstos,  4.157 quedaron en el grupo de tratamiento y 2.363 en el de control.

En el siguiente gráfico se analiza el recorrido de los beneficiarios dentro del programa durante los 3 años. Un 74,5% solo tomó el taller CIT; un 17% hizo CIT y Formación Profesional y un 4.4% hizo CIT y Entrenamiento en una Empresa.

A pesar de que hay un grupo de jóvenes que hicieron solo FP  (0.7%) y solo AET (0.1%), éstos son los menos ya que en 2012 el taller CIT era obligatorio para realizar estas actividades. Del total del grupo solo un 2,5% realizó las tres prestaciones.

Gráfico 6 – Actividades realizadas por los beneficiarios.

  1. Metodología

La estrategia de evaluación consiste en comparar la probabilidad de tener empleo formal en Junio de 2017 para ambos grupos: tratamiento y control. Éste último representa lo que hubiera ocurrido en ausencia del programa.

Con este fin, se utilizó un modelo econométrico denominado Logit, con el cual se obtienen las probabilidades de inserción. El impacto neto atribuible al programa resulta entonces de la diferencia en la probabilidad de tener un empleo formal observado entre el grupo de beneficiarios y el grupo de los no beneficiarios.

La estructura del modelo es el siguiente:

Pr[Yi = 1/Xi,Zi] = F(βo + Xi  + Zi δ )

Donde Y=1 si tiene empleo formal en 2017; X=1 si es beneficiario del programa de la cohorte 2012; y Z es un vector de variables de control que capta las características observables para las personas desocupadas o con trabajo informal que concurrieron a una Oficina de Empleo en 2012. Estas son: edad, sexo y región (proxy de región geográfica de la provincia construida a partir de las oficinas de inscripción, distinguiendo entre los inscriptos en Gran San Miguel de Tucumán e interior).

  1. Resultados

Se crean diferentes grupos de tratamiento según las distintas actividades que realizaron los jóvenes.

Los resultados de las estimaciones muestran que en general la probabilidad de tener empleo formal no aumenta por haber tomado el programa, salvo para los jóvenes que realizaron el entrenamiento en alguna empresa, para los cuales esta probabilidad aumentó en un 15%. Estos resultados pueden provenir de haber dotado a los beneficiarios que realizan el entrenamiento de nuevas habilidades o de experiencia laboral acreditable, como también por haber generado incentivos a las empresas a emplear jóvenes con menor costo laboral, o por una combinación de ambas.

  1. Conclusiones

A partir de  estos resultados, se concluye que los programas de entrenamiento laboral deben ser acompañados de una experiencia en alguna empresa para ser efectivos. Por otra parte, considerando los altos costos que implica la implementación de estos tipos de programas, se podría analizar como alternativa cuánto mejoraría la  inserción de los jóvenes en el mercado laboral si los fondos utilizados en el programa se redestinaran a reducir los costos que asumen las firmas, al menos para contratar a este grupo más vulnerable. La distinción entre programa y una política institucional es en sí misma relevante desde la perspectiva del alcance, esto es, cuántos jóvenes son alcanzados por los programas y cuántos por las políticas. Mientras las políticas e instituciones establecen reglas específicas para todos los participantes del mercado, los programas tienen una escala limitada y restringen la población elegible, por lo cual poseen, potencialmente, efectos más limitados. Sin embargo, habría que tener en cuenta o prever alguna norma para que estos incentivos a las empresas no generen desplazamiento/reemplazo de mano de obra.

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